
Hay de tantas cosas que nos queremos quejar y Claro es una de ellas.
Bien, hace no mucho tiempo me vi forzado a cambiar de telefono. Eso por los amigos que les pican las manos por lo ajeno, de esos de los cuales no hacen mucha falta en Guatemala.
Bien, fui a Claro a que me dieran un nuevo teléfono con mi número… Una atención al cliente pésima; desde entrar a casi mendigar información de precios y características de terminales hasta recibir el “producto”.
Hoy le hice una recarga electrónica por banca electrónica. Todo bien, minutos después comencé con la sincronización de contactos pero, algo paso. Ya no tenía saldo ¿Qué? ¡si acabo de “darle de comer” al móvil!
Llamé al servicio técnico (malísimo por cierto) y después de darle muchas vueltas al asunto me dicen que ya no tenía saldo, eso sin haber hecho nada de nada con el teléfono en mas de medio día. Pero el “sistema” de Claro decía que ya me había consumido el saldo ingresado tan solo minutos antes.
¿Qué pasa con Claro y las otras compañías telefónicas? Los medios de comunicación escritos y audiovisuales no señalan estos abusos por parte de estas compañías… ¿demasiados intereses o demasiados compromisos?
Vemos la sociedad guatemalteca como una sociedad estafada bajo la suela de la élite que juega a ser dios y “sangra” a su conveniencia tira los dados y mueve las piezas al azar.
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